
sábado, 30 de abril de 2011
Resurrección

martes, 14 de diciembre de 2010
UN EQUIPO CON ORGULLO
Los clásicos son esos partidos en que el contexto queda absolutamente en segundo plano. Su principal característica es la tremenda rivalidad que existe entre los dos contrincantes, y en este caso, se debe a la cercanía de sus lugares de origen y a la gran cantidad de partidos disputados entre ambos en poco tiempo. Huracán-Santamarina no fue un clásico más. Fue un final soñado para el Globo, porque no hay nada más gratificante para el hincha que ganarle al clásico rival, sobre la hora, y dejarlo en el último lugar de las posiciones. El gol de Véster premió al que más buscó toda la noche, más allá de un remate de Bucci que se estrelló en el palo y algunas voladas del portero Reynoso para bajar la persiana. Es que el local no bajó los brazos en ningún momento, ni se resignó a aceptar el empate, que al menos le dejaba el aliciente de no cerrar el año con una derrota. Fabián Sánchez volvió a mostrar su coraje a la hora de tomar desiciones, mandó a Alecha para acompañar a Vera y Gamarra, quedó con 3 defensores y 3 delanteros, pero no resultó. Consiguió mayor agresividad, más situaciones, aunque no llegaba el gol. Entonces apostó por la "Vizcacha" González para ocupar el lugar de Gamarra y aportar más claridad al equipo. El volante creativo se bancó la catarata de insultos de parte de los simpatizantes de su ex club, esperó el momento ideal para ejecutar su venganza mediante un tiro libre, que por centímetros no logró vestirlo de héroe y verdugo en la misma noche. Las emociones se empezaban a apoderar del clásico. El arquero visitante dejó su arco sorpresivamente por problemas estomacales que no pudo aguantar y logró superarlos tras una escapada hasta el baño. Los hinchas del "Aurinegro" no se conformaron con la enorme pirotecnia que desplegaron por el cielo, también prendieron fuego atrás del arco en dirección hacia la pileta, se sacudieron unos manotazos en la previa con los hinchas más pesados del Globo y rompieron el alambrado de la cabecera que ocuparon. Se fue expulsado el entrenador de Santamarina, Gambini. También Sánchez corrió la misma suerte, aunque inexplicablemente. Y para el cierre, el broche de oro que merecía un técnico que renovó el aire, le devolvió la confianza al plantel y aportó soluciones con un plus: los encargados de llevar la bandera de la resurreción (que curiosamente comenzó en Tandil) fueron los mismos que él formó a su manera en la Liga local, y que por consecuencia interpretaron mejor que nadie el guión que les propuso el necochense. El saltó de Véster, su impecable cabezazo y la euforia desatada por la gente tras el final cerró un año con varios puntos para analizar, con muchas alegrías, con muchas ilusiones, algunas rachas adversas que se profundizaron demasiado, tres cuerpos técnicos, problemas institucionales que dieron que hablar, pero una certeza que no se debe olvidar: Las promesas en las que tanto dinero y tiempo invirtió el club, tras varios años de quedar en el umbral de integrar el fútbol profesional, tuvieron su oportunidad con Zwenger, demostraron estar a la altura de la camiseta y hoy son referentes, algunos hasta indiscutidos. Huracán-Santamarina era especial porque comparten la región. Pero el 1-4 que terminó con la ilusión del equipo de Zwenger, con soberbio penal ejecutado por Vizcacha González para el cuadro serrano, le agregó un condimento especial para las dos hinchadas, fue el fósforo que encendió la mecha de la rivalidad, potenciada por las gastadas. Es incomprobable si los jugadores se metieron en la piel del hincha o les quedó la espina de la dolorosa goleada en Tandil, lo cierto es que luego de aquél episodio, el equipo le volvió a ver las caras 3 veces y ganó en todas, jugando como una final cada uno de los partidos. El camino es largo, todavía queda media temporada para saber si el equipo puede adquirir una regularidad de resultados que lo ubique en el podio de clasificados o los altibajos que reinaron en estos 6 meses seguirán jugando con la ilusión del pueblo "Peludo". Lo que no se puede discutir es la idea, la intención, el proyecto de un equipo que entrá a la cancha a ganar, jamás a especular y al igual que durante toda la trayectoria de Sánchez al frente de la Primera local, priorizó el juego por abajo, con buen trato de balón y mucha hambre de gloria. |
domingo, 5 de diciembre de 2010
PUNTO DE REFLEXIÓN

lunes, 29 de noviembre de 2010
No estaba en los planes, sí en los cálculos

Por Nicolás Besimenko Cuando comenzó la era Murúa, se apuntó bien alto. 5 puntos en 3 fechas prometían un futuro mejor que aquel presente. Ocurrió lo inesperado. Un equipo perdido en la cancha más 5 derrotas en fila fueron determinantes para el inevitable final del ciclo. Agarró la manija Fabián Sánchez, un tipo muy querido en el club, que conoce mejor que nadie a los pichones de la Liga local. Pese a poner contra las cuerdas al imparable Brown, no pudo sostener el empate ni tampoco la sexta caída consecutiva. Sin embargo, había indicios de que algo había cambiado en el plantel. El histórico triunfo en Tandil fue la primera victoria de una racha que alcanzó los 4 partidos ganados ante Villa Mitre. Con Unión, por rendimiento y resultados, se esperaba chocar los 5, algo que no ocurre desde la época del "Chavo" Anzarda. En 2010, Huracán sólo empató 6 veces. Ganó 16 y perdió 12. Le costó encontrar el equilibrio no sólo en los números, sino también en la cancha. Este equipo no sabe empatar. Sólo lo hizo en las dos primeras fechas, de local y visitante. Pero luego se olvido. O lo pierde o lo gana. Demasiado extremista para un torneo tan largo. La noche no arrancó bien. Primero Ramiro Jorge sorprendió a todos con su solitaria aparición dentro del área para fusilar a Luque, aunque el uno se mandó una tapada extraordinaria. A los 2 minutos, Arrúa se sacó de encima a Fochessato y la colocó al segundo palo. Fue un sopapo inesperado para el Globo. 1-0 Unión Luego el juego se hizo a pedido de Unión, con mucha fricción en la mitad de la cancha y "Trapito" Ceballos manejando a su antojo el partido, limpiando hacia los costados y descargando en los movedizos delanteros que puso Zwicker. Huracán no estuvo preciso en los pases, se mantuvo fiel al estilo que propone Sánchez, jugando por abajo, pero se encontró con un mediocampo marplatense que lo asfixió durante todo el PT, obligandoló a pensar rápido y muchas veces equivocarse. Y arriba, Gamarra y Vera no pudieron hacer nada frente a la atenta defensa visitante, que jugó un excelente partido, anticipó siempre y se la dio en la mayoría de las veces al que más sabe, a Ceballos. El equipo, a medida que se acercaba el final, fue perdiendo confianza y la salida de Ciccioli le quitó tranquilidad para armar juego, quedando en cancha una estrategia más vertical para llegar al empate. Los ingresos de Videla y Leandro Gómez no fueron tan productivos como se esperaba, aunque evidentemente no era la noche del Globo, la impresición fue el denominador común en los jugadores que se mostraron incrédulos una vez finalizado el partido. El próximo domingo, también en el Bottino y 20.30, Huracán ira por la recuperación ante un rival que acumula 5 partidos sin perder, alcanzó la línea del Globo y Villa Mitre, pero vendrá a hacer algo similar al planteo de Unión, a jugar como una final. |
lunes, 22 de noviembre de 2010
GANA POR CONVICCIÓN
sábado, 13 de noviembre de 2010
lunes, 8 de noviembre de 2010
Sánchez sembró, hoy recoge sus frutos...

De menor a mayor. Así jugó el Globo de Fabián Sánchez anoche para alcanzar su primera goleada en el torneo. Le costó acomodarse durante la primera media hora de juego, pero supo aprovechar el hombre de más, pegó en el momento justo, manejó bien el balón y terminó siendo muy superior a Rivadavia. El 3-0 final fue justo porque Huracán siempre fue el protagonista, con un trabajo brillante en la segunda parte. Ricardo Vera abrió el marcador y aumentó en dos oportunidades el mejor de la cancha, Martín Pérez Guedes. El próximo partido será en Río Negro ante Cipolletti y luego tendrá dos partidos en el Bottino para cerrar el 2010 cerca de los puestos de clasificación.
Durante el calentamiento previo Ponce sintió una molestia en el posterior que lo excluyó del partido a pocos minutos de comenzar, entonces Fabián Sánchez se vio obligado a construir un mediocampo 100% made in Primera Local: Maxi Gómez por derecha, Juan Martín Ciccioli de volante central y Martín Pérez Guedez por izquierda.
Si en la previa Rivadavia era un duro escollo, difícil de penetrar, ni les cuento lo que fueron los primero minutos. Sus hombres de mayor recorrido por las canchas del Argentino A tomaron nota de la lluvia constante y no dudaron a la hora de rematar de media distancia, aunque les faltó puntería. Claro que de tanto remates desde lejos, muchos se desviaron y terminaban en peligrosísimos tiros de esquina, un arma que sabe utilizar muy bien y por centímetros no derivaron en el primero de la noche.
Si bien Huracán había comenzado a tener más el balón y tenía las mejores situaciones de gol, la expulsión del lateral izquierdo Fernández por simular una infracción dentro del área, le allanó el camino al triunfo. Desde el inicio, el elenco local salió decidido a buscar el gol y tardó apenas 3 minutos, cuando el Chipi Vera remató ante la salida del arquero no sólo para poner el 1-0, sino también para confirmar su crecimiento individual desde la llegada del nuevo entrenador: 3 goles en 3 partidos.
Con la ventaja, el local aprovechó muy bien los espacios que le otorgaba jugar con un jugador más que su rival. La notable tarea de Ciccioli en el mediojuego fue clave para el desarrollo del partido, porque además aportar en la recuperación, abrió la cancha para que se luzcan los volantes externos. Y en un disparo que rebotó en la defensa visitante, con el arquero vencido, Martín Pérez Guedes apeló a la magia de su botín derecho para tocar suavemente, de emboquillada, por encima de todos los jugadores que miraban como la pelota inflaba la red. 2-0, más tranquilidad, un desahogo especial para un jugador que brilló con Zwenger en el banco y esta temporada prometía ser su salto de calidad.
El triunfo estaba consumado, pero a la noche le faltaba algo más, sí, el broche de oro. Y no podía ser de otro que de el joven que formó Huracán en inferiores, pulió Fabián Sánchez en la Primera local y hoy por hoy la rompe en el Argentino A. Nuevamente Pérez Guedes definió con certeza, contra el caño derecho del portero de Rivadavia, y desató la locura en la escasa pero emocionada hinchada que acompañó al Globo en una noche inolvidable.
Para muchos fue un alivio la llegada de Fabián Sánchez a la conducción del plantel, pero lo cierto es que en 3 partidos consiguió superar futbolísticamente al puntero Brown pese a la derrota, un triunfo histórico en Tandil ante Santamarina y la goleada de ayer, con momentos de gran nivel colectivo.
El fixture dice que la próxima escala será en Río Negro ante el complicado Cipolletti, pero a la vuelta tendrá un cierre con muchos condimentos porque recibirá en el Bottino a Villa Mitre, el clásico, y a Unión de Mar del Plata. Pero ya habrá tiempo para analizar dichos cotejos, lo concreto es que Huracán volvió a sonreír ante su gente tras 2 interminables meses.


